miércoles, 1 de mayo de 2019

Discutir con idiotas

Difícil. Tienes que bajar a su nivel y ahí te ganan por experiencia. No sé quién dijo esto, se lo atribuyen a un gentío. Puedes alegar ahora que me lo leíste a mí…
He hablado de la idiotez aunque no soy especialista en el tormentoso arte de ser memo. Porque no se trata de una propiedad intrínseca sino de un proceso ambiental, es decir, aunque seas persona de talento puedes terminar en la bolsería, basta seguir el método. Cumplo con advertírtelo, después no digas que tampoco.
Los medios internacionales que se la pasan hablando pestes de Venezuela se asombraron ante la torpeza de la Escaramuza del Distribuidor Altamira. Es que la imbecilidad da vértigo. A mí al menos. Porque al principio no se entiende, pero mira a Macri, a Bolsonaro, a Abascal, a Duque, a Trump, de cuya imbecilidad no tengo que disertar porque es demasiado obvia. Ah, Capriles, Rosales, Fox, Bush… Y hay más porque la ultraderecha tiene una cantera inagotable. Y porque, además, la imbecilidad no conoce límites.
No hay que descuidarse porque cualquiera puede llegar a imbécil. Basta empecinarse en algún disparate, como cuando alguien trata de justificar una infidelidad con excusas que van cayéndose como dominós y hay que inventar coartadas cada vez más disparatadas, es decir, imbéciles.
No confundir con el término idiota, hoy reemplazado por «retardo intelectual profundo», que es condición provocada por diversas causas que estudia la medicina. No me refiero a eso, ni a las deficiencias intermedias de personas intelectualmente débiles.
Me refiero a un fenómeno más recóndito que podríamos llamar contexto, resonancia, entramado simbólico, no sé todavía qué nombre operativo ponerle, pero que trataré de explicar en las pocas frases que me quedan antes de terminar este artículo. Es esa armazón que explica, entre otras cosas, ese fenómeno prodigioso de ver a gente inteligente y con posgrados diciendo que Venezuela está invadida por Cuba y que los bombillos ahorradores sirven para que el G2 nos espíe. O para hacer la patética escaramuza que dieron el 30 de abril. La compatriota mexicana Ana Ester Ceceña se asombraba de cómo puede el Imperio ser tan inepto como sus recaderos venezolanos.
Bueno, estos son mis dos centavos de reflexión sobre tan distinguido tema.

@rhm1947

martes, 23 de abril de 2019

¡Viva la bolsería!

EUA bloquea alimentos y medicinas, declara emergencia humanitaria y promete invasión para ponernos como Libia. ¿Así o más bolsa?
Se ha traducido (mal) como Elogio de la locura la obra maestra de Erasmo de Rotterdam, Μωρίας Εγκώμιον o Stultitia laus. Μωρίας es ‘necedad’, igual que stultitia, que tiene su par español ‘estulticia’, palabra poco usada que designa algo tan común como la estupidez, la memez, la bolsería, pues, para decirlo en nuestro román paladino, o sea, en criollo. Podría traducirse como Jaladera a la pendejera, que rima. Es de los libros que me llevaré a la isla desierta. O cuando Guaidó me meta preso cuando cese la usurpación. Digo, si no me hace algo peor. Menos mal que eso no va a pasar y puedo releer la obra en libertad. Ya va, la releo, recargo las pilas y regreso, espérame.
La necedad es disturbio viejo. Ambrose Bierce, otro genio, definió así al idiota en su Diccionario del Diablo:
«Miembro de una tribu poderosa cuya influencia en los asuntos humanos ha sido siempre dominante y controladora. La actividad del idiota no se limita a ningún campo especial del pensamiento o la acción, sino que «invade y regula el todo». Tiene la última palabra; sus decisiones son inapelables. Establece las modas y las opiniones en materia de gusto, dicta las limitaciones del habla y pone término a la conducta».
Guaidó (sí, el presidente (E), haz memoria) sostiene que la confiscación de bienes venezolanos en el extranjero es para «asegurarlos». ¿Tú le crees? Es más, ¿entiendes? Digo, para que me lo expliques. Con dibujitos. Se roban miles de millones, con Citgo dentro, con miles de estaciones de servicio en EUA, zuas, para «asegurarlos». Es más, hay que creerle a juro porque su palabra es ley, fíjate que se autojuramentó sin pararle a Constitución, elecciones y esas maricadas. Cualquiera entiende, hasta yo.
De la misma estirpe del concepto de «bombardeo humanitario» y «obligación de proteger», como protegen a Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen… Creo en la benevolencia que hizo célebre a Trump, ¿tú no?
Una vedette, cuyas virtudes son bien vistosas, declara que espera que los marines vengan a embarazar venezolanas para que tengamos gringuitos con sabor criollo.
Más inteligentes y se mueren.
@rhm1947